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La Coctelera

28 Octubre 2009

Tema recurrente en mi vida desde hace unos meses.

Como alguno sabréis ( y si no por aquí está mi diario ) decidimos ser padres hace un tiempo y a mi, por lo que voy oyendo últimamente, me ha pillado algo mayorcita, 38 años del ala, aunque no me lo digan a la cara se que algunos piensan que el desfase que voy a tener con mis futuribles hijos, será poco menos que abismal.

Nunca les he dado la razón, por más que mis padres me trajeran a este mundo cuando ellos tenían 40 años y tuviera tanto en común con ellos como un huevo a una castaña. Mi argumento siempre ha sido el mismo, el susodicho desfase se da si uno quiere, con algo de tolerancia, compresión y entendimiento por parte de unos y de otros la sangre no tiene porque llegar al río. Pero al final no queda otro remedio, voy a tener que darles la razón.

Hoy después de leer el post de Theo he rememorado una vivencia en la que se mezclan dos adolescentes, otra post-peroporpoco y kilos de maría, todo dentro de un piso de alquiler de 70 m2. Y he recordado, después de las sonrisas que me ha provocado, la reganiña y el sermón que les cayó por mi parte.

Hace unos cuantos años y como favor, las sobrinas de una conocida se vinieron a vivir conmigo a mi piso de alquiler, para seguir con los estudios. Dos hermanas de 17 y 20 años, locas como se está cuando tienes esa edad y con una amiga siempre pegada a su lado, la subarrendada la llamaba yo entre mis conocidos. Cierto día el novio de la amiga vio como la guardia civil después de encontrar una plantación de maría, arrancarla y rociarla con gasolina, la había dejado allí sin pegarle fuego por que, fíjate tu, se había puesto a llover. Ni cortas ni perezosas salieron de casa a eso de la 1 de la madrugada a por el cargamento. Me llenaron la casa de maría, algunos me diréis que la maría huele de maravilla, sí , pero si viene mezclada con olor a gasolina… ¿qué queréis que os diga?. No se como los vecinos no avisaron a la policía, os puedo jurar que todo el portal olía extremadamente raro y se notaba a cien leguas de donde provenía el olor. Hasta aquí pase, que la lavaran y la fueran dejando por todo el piso para que se secara, pase, me decía a mi misma que de haber encontrado algo así, no hacía ni diez años, las fiestas en casa hubieran sido memorables, ríete tu de las del embajador y los Ferrero rocher, pero cuando ya estuvo seca y la fueron metiendo en bolsitas de plástico para venderlas en el instituto…. Por ahí no pasé.

Por unos días me convertí en lo que era mi madre, de comprensión, tolerancia y entendimiento … nada de nada, aunque solo hiciera 10 años en los que yo tal vez hubiera hecho lo mismo que ellas, bueno lo mismo no, que yo en vez de ir por ahí vendiéndola, me la hubiera fumado.

Así que, si con tan poca diferencia de edad me convertí en un pepito grillo intransigente ¿Qué pasará si al final lo conseguimos? ¿Qué pasará cuando sean 40 años y con mis propios hijos y no los de otro? Voy a tener que darles la razón, aunque me joda.

18 Octubre 2009

De Darío

18 oct 09 En: Ficciones

Darío era un hombre alto, demasiado alto para los cánones de su tiempo,  a finales del siglo XIX alguien que midiera 1,85 era poco menos que un gigante, por demás que mal visto si no eras el señor de la casa y Darío no lo era. 

Siempre fue criado, como hijo y nieto de sirvientes su papel estaba bien definido antes de que naciera aunque su porte dijera lo contrario. De factura fuerte, cabello moreno y ensortijado y unos ojos negros como la noche, perspicaces y de mirada inteligente,  era lo que entonces se llamaba un mozo de buena planta, en la ciudad podría haber sido de ayuda pero no en una Masada, máxime cuando el amo era un viejo déspota. 

Don Federico cacique a ultranza, era un ser envidioso y egoísta , por envidiar lo hacia  incluso de los pocos momentos de felicidad que pudieran sacar su criados en esas charlas nocturnas en la cadiera, donde, con la simple luz de las ascuas y descansando de una dura jornada, Ismael ‘el abuelo' contaba cuentos y fábulas que hacía a los chiquillos esconderse bajo las sayas de sus madres y a los mozos sonreír al recordar las veces que había contado la misma historia  o de la dicha del Jenaro por el  nacimiento de un varón después de tres partos todos con el resultado de niña. El corazón del patrón era tan negro y estaba tan lleno de miseria que llegaba incluso a envidiar la juventud y el porte de Darío. Si había alguna tarea dura o desagradable era a él a quien se la encomendaba. 

Si su estampa era de poca ayuda, sí lo eran sus manos,  fuertes para arrancar un tocón de su prisión en la tierra y delicadas para ayudar a nacer a un potrillo atravesado en el vientre de una yegua o el conocer los signos del tiempo, aquellos que le decían si iba a llover, nevar o lo que era peor, granizar. Eran tal su cantidad de aciertos que, pese a su juventud, la gente lo respetaba, demandándole constantemente por su parecer sobre  si esa semana sería buena para la siembra del pipirigallo o para hacer la matanza del cerdo, no fuera  hacer demasiada calor y se malograsen las carnes. Pero si con sus manos o con el vaticinio del tiempo era bueno lo que destacaba en él era su mano diestra con los caballos. Tal parecía que los entendiera, y ellos a él. Con una sola mirada de aquellos ojos negros y unas suaves palabras susurradas a sus oidos, las bestias nerviosas se apaciguaban y las reacias a trabajar cumplían con su labor sin necesidad de látigo ni fusta. 

Solo existían un par de cosas en el mundo que le quitaran el sueño a Darío. La primera el ser analfabeto y la segunda, pero no por ello menos importante, una mujer.

7 Octubre 2009

Hace cosa de una semana, una araña fue cabecero de los noticiarios, un arácnido al que le dio por escalar sobre la blanca ropa de aquel que llaman Sumo Pontífice, mientras él, en casa lo llamamos Susan, daba un discurso en el castillo de Praga en su visita a la Republica Checa. Me dio por pensar, no sobre el comportamiento del Papa que tardó un buen rato en quitarsela de encima, demostrando, según dicen algunos, un gran amor por todo bicho viviente o en el paralelismo que otros ven entre esa araña y la mosca de Obama.

No. lo mío fue más prosaico ¿Pero es qué Praga tiene algún convenio firmado con spiderman o qué?. Mi peor recuerdo, cómo aracnofóbica que soy, fue allí precisamente, en la ciudad de las mil agujas.

Pero vayamos al principio. En el verano del 2006 Ferdi y yo viajamos a Praga. Hagamos una pequeña efemérides de ese Agosto del 2006 en esa ciudad,  la XXVI Asamblea General la Unión Astronómica Internacional excluía a Plutón como planeta del Sistema Solar y al mismo tiempo se celebraba el gran premio de la Republica Checa de motociclismo. Os estaréis preguntado ¿qué narices nos importa esto?, no os impacientéis.

Por todas estas razones Praga estaba infestada de gente, era el resultado de la ecuación de sumar cantidades ingentes de turistas, periodistas, congresistas y fanáticos de las motos, por lo que acabaron por alojarnos en un hotel superior al nuestro, uno de 5 estrellas, el Corinthia Towers.

Estábamos contentos como dos chiquillos con zapatos nuevos, un hall enorme nos recibió nos dieron una habitación en el piso 16 desde la que se veía, algo lejos eso sí, casi toda Praga. Cual sería mi sorpresa cuando me encontré una araña en la cortina y era de esas grandes, de las que cuando las matas se quedan como encogidas en una pelota de pelillos y patas (solo de recordarlo se me eriza el pelo de la nuca). No soy persona fácil de llevar al desanimo, así que cuando Ferdi, mi asesino a sueldo de arañas, la mato, a otra cosa mariposa y nos fuimos a ver la ciudad.

A las 12 de la noche cuando regresamos a dormir no se me ocurre otra idea que hacer una foto desde la ventana, porque no nos olvidemos las vistas de Praga eran increíbles, cual fue mi asombro y repugnancia a la par que terror al descubrir (antes de abrir la ventana gracias a Dios) que por el otro lado de la ventana corrían las arañas que daba gusto verlas (el gusto se lo daría a cualquier entomólogo se entiende, a mi ni puta la gracia). Unas arañas muy bien alimentadas todo hay que decirlo, un lustre que ya lo quisieran cualquier tarántula que se precie.

Mi marido, ese pedazo de pan bendito, fue a hablar con la gerencia del hotel para ver si nos podían cambiar de habitación, visto que al menos una araña había entrado. Primero subió un encargado de mantenimiento, vio la situación tomo la araña que habíamos matado al llegar, que seguía hecha un manojillo de patillas y la tiró. No hacía más que comentar que el hotel estaba completo, que no había nada que hacer, yo no me imaginaba durmiendo allí ni por todo el oro del mundo. El hombre debió de apiadarse de mi, casi histerismo, al verme encogida con los brazos rodeando mis piernas encima de la cama moviéndome de adelante a atrás (exageré un poquito mi actuación, pero solo un poquito) y  llamó al ‘manager' ....

El susodicho era mas chulo de meretrices que manager de un hotel de 5 estrellas, rubio, con el pelo brillando por la gomina y repeinado hacía atrás. Su chulería fue tal que cuando se enteró del problema y después de preguntar donde estaba la araña que había entrado (recordar que el otro la había tirado), nos dijo que no existía ningún problema, que ellas estaban fuera y nosotros dentro, todavía tubo el cuajo de decirnos que con no abrir la ventana solucionado. Os juro que me entraron ganas de sacarlo fuera y que se lo comieran. ¿Pero es que no se daba cuanta que tenían un problema de plagas? !En un hotel de 5 estrellas¡.

Y toda esta chulería,  arrogancia y falta de un buen trato profesional, para nada, después de hablar con el representante de la agencia y de unas cuantas llamadas de teléfono, a eso de la 1 de la madrugada nos cambiaron a la planta ejecutiva, ! Piso 22 ¡  ¿Y eso no lo podían haber hecho desde el principio y quedar como reyes?

Si vais al nombrado hotel, no os quedéis con ninguna habitación que de a la pared del letrero luminoso. Con el calor de las luces hacen allí el nido y hay millares de arañas, os lo juro, no soy una exagerada, hasta Ferdi se acojonó con lo que allí había.

Total que gracias a las arañas, al chulo engominado y a que no había manera de sacar una foto decente sin gente, Praga me decepcionó.

Prometí un post menos lúgubre y me salió la Biblia en verso. La fotografía es mía, de las pocas sin gente, si no contamos el barco claro está.

 

5 Octubre 2009

 Hay días, por la razón que sea, que te llevan irrevocablemente a recordar a alguien.

Hoy supe la muerte de la abuela de una conocida  y de un tiempo a acá, Maye me ha estado haciendo recordar a la mía, ¿será el destino?, me prometí a mi misma que mi próximo post sería menos lúgubre que ese diario que ido llevando sobre mi incursión en el mundo de la reproducción asistida y he aquí que me encuentro escribiendo sobre mi abuela materna, lo cual quiere decir que no será un post alegre y dicharachero.

Daría gracias a Dios, si fuese creyente, por parecerme tan poco a la persona de la que llevo el nombre, y a Mendel por que su hija Christa, mi madre, se parezca tan poco a su progenitora. Mientras mi abuela podría haber tenido el sobrenombre de 'La egoísta' mi madre puede tener, es más en casa tiene, 'La penas'. Siempre padeciendo por que todo nos vaya bien. Si vamos de viaje se lo digo cuando ya estoy de vuelta, si un mes vamos fatal de dinero ni por un momento pienso en decírselo. Si hay algún problema, por ínfimo que sea, hace que se desvele un mes. Al principio Ferdi me decía que era una mala hija no contándole nada a mi madre, tardó poco menos de un año en darme la razón.

Mi yaya era la otra cara de la moneda. Eran tres hermanas de las cuales solo recuerdo a una,  tal vez fuese la educación que recibieron, el tiempo que les tocó vivir o simplemente que eran así, pero mis recuerdos las reviven cómo unas verdaderas arpias. De cinco hijos que tubo Rosa solamente una era mujer, mi madre. Lo que para algunos sería motivo suficiente para que ella fuera la 'niña' de sus ojos, pues nada más lejos de la realidad, que aunque siempre nos han hecho creer que los padres no tienen preferencia por ninguno de sus hijos mi abuela debió de ser la excepción que confirmaba la regla.

Los motivos nunca los he tenido claros, tampoco le he preguntado jamás a mi madre, ella se cuidará de hablar mal de ella o de uno de sus hermanos, he aquí otra de las grandes diferencias de la hija con la madre,  pero Lola mi hermana, que por ser unos años mayor que yo la conoció mejor, no tiene esos escrúpulos, que aunque siendo ella, por ser la mayor , la que se encargaba de ir todos los fines de semana para hacerle la limpieza semanal o fuésemos nosotras las que la visitábamos mas asiduamente, siempre las alabanzas eran para su hijo mayor, su mujer y sus hijos. Lola tiene una definición simple para la yaya, era mala y punto.

Cierto día en el que yo estaba más peleadora que de costumbre, mi abuela le dijo a mi madre

-Vaya manera de educar a tus hijos, no te tienen ningún respeto.

A lo que mi madre respondió

-Madre, no confunda el miedo con el respeto, prefiero que no me tengan respeto a que me tengan miedo cómo yo a usted.

En mi simple cabeza de adolescente no me entraba que mi madre le hubiera tenido miedo alguna vez a la suya, yo jamás se lo tuve a Christa. Desde entonces por más que estuviera en desacuerdo con ella, si la yaya estaba delante nunca se lo hice saber.

 

1 Octubre 2009

Aún con un mal rendimiento por parte mis ovarios, hubo suerte y dos óvulos se fecundaron, pero aquí acabó la buena suerte. El domingo supe a ciencia cierta que este ciclo de 'invitro' no había llegado a buen puerto.

Cuando te ilusionas por algo y no concluye felizmente puede darte por recluirte en ti misma o por enfadarte con todo el mundo, a mi me ocurrió una rara mezcla de las dos cosas, máxime cuando mientras tu estás representando el papel de mujer adulta y fuerte en una comida familiar, tus dos cuñadas, las dos embarazadas, no hacen más que comentar si a una le toca la eco de las doce semanas y a otra la de las treinta y seis, no sabía si gritarles que se callaran la puta boca o seguir leyendo el periódico, así que mentalmente mientras les mandaba cerrar el pico seguí callada leyendo. Un enfado silencioso.

Escribí la tercera entrada al diario el lunes, cuando ya creía que se me había pasado la tristeza y el enfado, pero cuando ayer estaba a punto de subirlo lo releí y me di cuenta que era tan gris y plomizo como el día otoñal que había hecho y fue directamente a la papelera. Realmente  me encantan los días de lluvia otoñales. Para mi un día perfecto es cualquiera de entre Septiembre y Octubre, lluvioso y ventoso, detrás de los cristales de casa, o a ser posible de los de una cafetería con un cortado en la mesa y conversando con una buena amiga, y he decidido que un post mío no se puede parecer a uno de esos días que tanto me complacen.

Además nunca me ha gustado que los sucesos mi vida, aquellos en los que  no eres más que el sujeto sin el poder de la decisión me afecten más de lo necesario, ¿qué mis embriones eran demasiado pequeños para que se implantaran? ¿qué le voy hacer? Nada. O que por mucho que me cabreé acabaré con artrosis como mi madre, pues 'ajoyagua'. Como dice ella, si te enfadas por tonterías simplemente te buscas dos faenas, enfadarte y desenfadarte. En esta vida sólo hay una cosa que no tenga solución.  

Aunque la tristeza haya dejado paso a la frustración, tanto tiempo perdido en falsas ilusiones, en viajes, en cabreos, en inyecciones, en moratones en la barriga y en los brazos, en lagrimas contenidas y nudos en la garganta o en un síndrome premenstrual más largo que un año sin pan....se que no está en mis manos. A si que voy a usar mi lema para cuando me entran ganas de mandar todo al carajo: Para lo que me queda en el convento, me cago dentro.

8 Septiembre 2009

 Una tiene derecho a deprimirse y al pataleo ¿no? Eso es lo que pienso yo.

O seis... esa dos palabras fueron las primeras de mi primer página en este diario... ¡que positivismo el mío!

Hoy mismo nos han dicho que mis ovarios perderían cualquier concurso de estimulación, unos pocos ovocitos y delgaduchos.

Al final, y aunque no quiera reconocerlo, unos ovarios de 38 años no deben trabajar igual que unos de 30, por mucho que una no los aparente, es lo que hay. Una no se ve demasiadas patas de gallo en los ojos, ni arrugas en la comisura de los labios, pero tu hígado tiene los años que tienes tu, además de los litros de cerveza que le has obligado a filtrar en todos estos años. Imagino que a los ovarios les pasará más de lo mismo.

El jueves aspiraran lo poco que hay y los intentarán fecundar, así que hasta la semana que viene no sabremos nada. Pero nos dan pocas esperanzas, aunque esto mismo es lo último que se debe perder, los médicos no están acostumbrados a trabajar con ella, lo hacen con historias clínicas parecidas, estadísticas y números. Yo que soy pragmática de crianza lo agradezco, no pierdo la esperanza,  pero me gusta manejar toda la información, por más negativa que pueda ser.

Por cierto... ¿alguien me podría decir porqué una veces te sacan sangre sin problemas y otras te preparan un hematoma que podría pasar por malos tratos?

4 Septiembre 2009

 

 

 

O seis.

He dedicido llevar un especie de diario de mi viaje por el fantástico mundo de la reproducción asistida.

La vida no deja de darte sorpresas. Cuando tenía 25 años y tenia pareja, en ningún momento se me pasó por la mente ser madre, por lo menos hasta los treinta, creo que ni siquiera tenia eso que algunos llaman instinto maternal, incluso creo que ahora tampoco lo tengo, Deo gratias, sino este viaje sería todavía mas duro.

Por esos avatares de la vida, que a unos hace que les toque la lotería y a otros que se queden mas solos que la una, que dicho sea de paso fue mi caso, hasta los 32 no volví a encontrar a alguien con quien compartir algo más que toallas de baño y los gastos de la comunidad. Decidimos que los hijos llegarían después de pasar por vicaría (juzgado más bien) y aún con todo postergamos aumentar la natalidad un tiempo, para disfrutar de la vida en pareja, que siendo Ferdi gemelo, pensábamos que teníamos todas la papeletas para dejar de ser dos a ser cuatro.

Después de todo el tiempo que nos tomamos, cuando acordamos que ya había llegado la hora, que estábamos preparados, todo lo preparados que se puede estar, para ser padres, entonces va y resulta que esos pequeños cabrones son pocos  y cobardes, pero todavía hay más, por que uno de mis ovarios tiene un pequeño inquilino, lo que los médicos llaman un quiste endometrioso, más parece un taco que la definición de un tumor benigno al que, según ellos, no hay que hacerle ni puñetero caso.

Ya hemos 'padecido' cuatro inseminaciones artificiales, para el neófito en estas lides os diré de qué se trata:

Primero,  te medican para provocar una estimulación hormonal de los ovarios. Es como un concurso, ¿Que ovario será el que produzca los ovocitos más maduros, gordotes y sanotes? Para que os hagáis una idea, síndrome premenstrual a lo bestia.

Segundo, él tiene que hacer una donación, eufemismo de 'hacerte una pajilla en un bote todo lo antiséptico que puedas', para después tomar los espermatozoides y darles vidilla. Un día preguntamos que es lo que les hacían realmente y me contestaron:

_Los alimentamos, los calentamos y escogemos los más móviles.

Lo juro esa fue la respuesta.

Tercero, los introducen con una jeringuilla directamente en la vagina. El polvo más insulso de tu vida.

Así hasta cuatro veces, cuando esto no resulta pasas directamente a primera división, fecundación in Vitro, la madre del cordero.

Y en esas estamos, medicándome como una burra para ovular como una cerda, no lo toméis despectivamente, estos bichos pueden tener en una camada hasta 20 crías, ¿se nota que soy de campo?

Es raro, pero lo que peor llevo son los viajes y los madrugones, dos por semana. Revisiones, analíticas y ecos. Entre los pinchazos en la barriga que me tengo que poner, dos al día, y los que me hacen para las analíticas, dos por semana, parezco un acerico.

Como comentamos Ferdi y yo, toda esta odisea para tener unos hijos que seguramente cuando lleguen a la edad del pavo nos harán plantearnos para qué narices los tuvimos.

No he encontrado ninguna foto de mi agrado para ilustrar este comentario, así que os dejo una foto de mis vacaciones, no tiene nada que ver y su única finalidad es poner los dientes largos.  XD

10 Agosto 2009

 

Siempre que uno se va de vacaciones sabe que a la vuelta habrá algo que ha cambiado, por lo menos es lo que me pasa a mí, aunque solamente sean un par de anuncios nuevos en la tele, eso si todo va bien.

He vuelto con todos de vacaciones en mi sección y como no,  los 'dioses' también, que eso no quiere decir que no tenga trabajo, yo diría que más. Sacar un proyecto por pequeño que sea cuando están ellos es una locura si no están, es una locura desesperante, más si te dejan cuatro directrices escritas en un papelote que no entendería ni un licenciado en farmacia.

No se si ocurrirá en otros trabajos, pero mis jefes deben pensar que tengo el don de la telepatía, debo saber que pensaban cuando escribieron esos garabatos o cuando deciden cambiar algo a 300 km de distancia pero no te lo comunican, a estas alturas soy licenciada en Ciencia Infusa, ¡ y luego te llaman empanada¡.

Pero lo peor.

He vuelto con media Siberia quemada.

Siempre se me pone un nudo en la garganta cuando ves en la televisión que se han quemado tantas hectáreas de pinar, de encinar o de monte bajo, allá donde sea, pero cuando las hectáreas quemadas en toda la provincia son más de 10.000 de las cuales muchas son de un lugar no mas lejos de 40 kilómetros de tu casa, entonces duele más y si encima has paseado por allí, has visto cabras montesas saltar pos sus riscos, has paseado en la rivera del río, has hecho noche en un pueblecito que ahora sebes que ya no será el mismo, entonces el dolor es el mismo a cuando pierdes ha alguien que conoces. Como colofón a algo tan dramático, sí que hay alguien que ha perdido a un amigo o a un hijo, por que uno de los bomberos falleció manejando la motobomba, el monte podrá recuperarse en bastante tiempo, pero a él no lo recuperaran.

Todavía no he hablado con los amigos del territorio quemado, unos fueron evacuados y no puedo imaginar el miedo que sintieron al pensar que tal vez no tendrían un lugar donde volver, pero se que cuando los vea, al menos a uno, de profesión carpintero, cuando me hable del incendio, en su cara a la vez que la desesperación por el bosque quemado veré la impotencia por no poder haber hecho nada más y la indignación por la falta de medios materiales para sofocarlo, por que dentro del consuelo que te da que el incendio fuera provocado por las fuerzas de la naturaleza y las 'fuerzas' vivas de la región hicieran todo lo posible por sofocarlo, te queda la frustración de ser una provincia de segunda, que no cuenta con medios materiales para sofocar incendios en parajes sin acceso, que tiene que andar de prestado y cuando el vecino está en unas circunstancias iguales a la tuyas la ayuda es imposible.

Algún día tendré que acercarme a verlo, pero por ahora prefiero ver las fotos de aquel fantástico fin de semana.

La foto la he cambiado, la he tomado prestada del flickr de mi gran amigo Ignacio. Sin palabras.