Es mi primer comentario en mi primer post , y después de leer unos cuantos por esta coctelera y de entender por fin el manejo de semejante portal de conocimiento ( y lo digo sin coña, llevo unas semanas buceando por aquí y siempre aprendo algo. , he decido que mi primera historia se la dedicaré a esa amiga que acaba de aumentar el balance de divorciados. A lo ciegos que podemos ser estando enamorados y de lo cortos de vista que somos los amigos satélites.

En primer lugar te preguntas como puede engañarte a ti, a una amiga, una persona que tu crees decente, joven emprendedor y empresario , siempre correcto, atento, con ideas distintas a las tuyas (no deja de ser empresario y tu una simple asalariada) pero siempre dialogante. Pues tengo una idea. Ceguera, hábito, dejadez..

Luego te preguntas como tu amiga a podido estar tan ciega para no darse cuenta de que su marido se la estaba pegando con una compañera de trabajo, que de tan manido parece ficción.

Aquí la respuesta parece obvia, la costumbre, el hábito, la cotidianidad tienen la culpa y tal vez algo por parte de ese cerebro que se niega ha aceptar ciertos datos contradictorios como hechos fiables y sí los acepta como parte de una paranoia.

Pero sobre todo te cuestionas como alguien puede engañar a su esposa con otra mujer,  tener la desfachatez de mirarla a la cara durante mas de dos años y el cuajo de seguir acostándote con ella en la misma cama , cama que por cierto,  los dos compraron en unos almacenes donde cristo perdió la alpargata, porque no encontraban un dormitorio que 'les dijera' algo. Si esa cama y esas mesitas de noche hubieran tenido el don de la palabra y de paso el don de la clarividencia otro gallo le hubiera cantado.

Siempre he tenido claro que el amor puede no ser eterno, que tu compañero o incluso tu mismo puede llegar a enamorarse de otro u otra o ambos que se han dado casos, pero que alguien me explique como se puede llegar a calentar dos camas, mirarlas a las dos, follar con las dos y seguramente decir te quiero a las dos, sin que se te caiga ese castillo de naipes, te vuelvas loco y no se te caiga la cara de vergüenza.