Vivir en un pueblo relativamente grande o pequeño, según se mire que por eso es relativo, tiene sus ventajas.

Así de pronto se me ocurre la tranquilidad, no la confundáis con el aburrimiento, llegar a todos lados sin tener que coger el coche, comer pan de verdad, y de vez en cuando poder mirar al cielo por la noche y ver las estrellas, que aquí eso de la contaminación lumínica suena a chino. Pero a veces también tiene desventajas, el horario de tu médico es como el del funcionario del ayuntamiento, corto e intermitente, los cotilleos de las vecinas, que ya les gustaría a la CIA o al MI6 tenerlas en nómina, las acciones de los ediles que creen que el pueblo es su cortijo, la malas sangres con los vecinos y podría seguir enumerando hasta cansarme, todo esto no pasaría de ser parte del tópico en un pueblo de 3000 habitantes,  pero si se mete de por medio un mal mensaje en un foro, una radio de tirada nacional metiendo carnaza  y un ciudadano resentido ya tienes el lío montado. 

Pongo en antecedentes, alguien anónimamente, dejó un mensaje en un foro en el que decía que el pueblo era el mas feo de toda la provincia, y esto llevó a un aluvión de mensajes en respuesta.

Razón no le faltaba al ‘agresor', el chovinismo no esta dentro de mis defectos, es decir que mipueblo es feo, pero no creo que sea el que más. Tenemos pequeños pueblos con mucho encanto, unos muy conocidos otros no tanto, los mas pasan desapercibidos por el visitante de la provincia, centrándose en los que mejor publicidad tienen o los que mejor se han sabido vender. Y tenemos pueblos sin ninguna magia. El devenir de los tiempos no les ha dejado en su arquitectura mas que una iglesia o una ermita o un ayuntamiento dignos de ver, en el mío además tenemos una presiosa fuente de la que nace un rio. Pero vamos al meollo que me despisto vendiendo las bondades de mi pueblo y no es el caso. 

 

Continuo, al mensaje en cuestión  y a la cascada de mensajes en respuesta, una cadena de radio, llamémosle N90, ve un filón del que puede sacar argumento para un rato de su programa mañanero y jacarandoso. Llaman a unos cuantos vecinos, preguntan por el pueblo y todos contestan como cualquier buen hijo del pueblo, que si se vive muy bien, que si tenemos esto o lo otro, todo lindezas, hasta que ho¡¡ la suerte, que a veces le da por sonreír por ahí a cualquiera sin ningún criterio, hizo que el periodista fuera a dar con un vecino encabronado con un edil y por su boca salieron sapos y culebras, si se hubiese mordido la lengua en ese momento hubiera caído fulminado en el acto. Dijo poco menos que en cada esquina teníamos un traficante, que las ruinas de nuestras casas se nos iban a caer encima y unas cuantas lindezas mas. Si hubiesen llamado a vecinos del pueblo de al lado, bien es sabido nuestra animadversión mutua, no les habría salido un programa mas redondo.

Imaginaos un cotilleo de vecina mezclado con mucha mala leche, todo ello difundido a escala nacional, la hecatombe. Durante una semana mas de la mitad de los empadronados han estado, cuales investigadores privados de pacotilla, intentando averiguar la identidad del susodicho. Identidad ya desvelada gracias al arduo trabajo de los muchos que no tienen nada que hacer, y que resulta, para más INRI, que ni siquiera es del pueblo, es lo que denominamos, un vecino-consorte. Si estuviésemos en 1789 y tuviéramos guillotina bien seguro que el interfecto no tendría ya la cabeza pegada al cuerpo. Al pobre las parcas ya le han acabado de tejer un bonito jersey para su nueva morada en el polo sur, o eso o alguien amparado en la masa acabará rayándole el coche, cagándose en su puerta (se han dado casos y no parece cosa de chiste), llamando a horas intempestivas o vaya usted a saber de que será capaz de hacer la chusma enfebrecida. 

Es obvio que no esté de acuerdo con lo que  se dijo en antena pero toda la polémica que se ha creado me la trae al pairo , y eso que en la zona donde vivo hay dos manzanas de casas que parecen sacadas del peor momento de la guerra de los Balcanes. Pero entiendo lo ofendidos y preocupados que se pueden llegar a sentir ciertos vecinos del pueblo, aquellos que viven del turismo. La gente podemos llegar a ser muy boba, podemos cambiar un destino de vacaciones por algo que se comentó en un programa de humor en una emisora de radio sin llegar a contrastar la veracidad de lo dicho.

Una vez alguien dijo, y perdonar que no recuerde quien, mas vale que hablen de ti aunque sea mal a que no digan nada, pues en este caso dejadme dudarlo.

La foto la he sacado del blog de Celedonio Garcia pero la foto es de Jesus Vicente Perez