Llega el buen tiempo y con él mis adorados amigos los arácnidos y los blatodeos. A los primeros les tengo un miedo cerval a los segundos un asco que roza el vómito, exagero un poco con esto último pero es que las cucarachas me enervan, hacen que se me pongan los pelos de punta y siempre que me encuentro alguna, una especie de gruñido me sale de la garganta, que sin ser yo mucho de gritar, por algún lado tiene que salir mi frustración por la existencia de semejantes engendros.
Cierta vez lei que las fobias eran poco menos que hereditarias, algo escrito en nuestros genes nos alertaba de que cierto animal o insecto era peligroso para nuestra salud, o inducidas por nuestros padres. Para lo primero no puedo ofrecer más información que el honorable Punset no pueda dar en su programa de televisión, para lo segundo nadie en mi casa han tenido nunca fobia a las arañas, aclaro, a mi hermana la única fobia que le producían los arácnidos eran las manchas que yo iba dejando por las paredes de casa cuando me encontraba con una y me alcanzaba el valor para espachurrarla. Valor que últimamente ha desaperecido.
A las cucarachas normalmente las intoxico con cantidades ingentes de insecticida, seguramente el día de mi defunción si toca hacerme una autopsia descubrirán mis pulmones repletos de esa misma sustancia tóxica pero ¿qué importa un pulmón cuando está en juego el dominio de mi cuarto de la caldera?
Antes solo contábamos con nuestras cucas autóctonas, negras, pequeñas, si no les prestabas demasiada atención, las podías llegar a confundir con escarabajos, que son un poco más soportables. Pero ahora, para mi desgracia, no solo nosotros y el virus de la gripe tenemos la facilidad de viajar de un continente a otro. Todo aquel que me conoce sabe que soy defensora de la mezcla de razas y culturas y que la integración es necesaria, nos enriquece cuando somos capaces de asimilar lo que nos llega de allende los mares, pero cuando son cucarachas... más grandes que las nuestras, de color rojizo y que encima ¡vuelan¡. De repente me sale un ramalazo conservador, aunque solo sea en el mundo entomológico, y digo no a la inmigración¡¡¡.
Me cago en la globalización.
Ahora no solo tengo que mirar en el suelo para ver si alguna ha pasado mi trampa toxica, ahora tengo que mirar si me dejo la ventana abierta no sea que vaya a entrar una de esas ‘cucarachas emigradas' por la ventana, como si fuera el hombre del saco.
Está claro que jamás habría podido ser entomóloga y que alguien lo quiera ser me es tan extraño como para un antitaurino tener un hijo que quiera ser torero.


Janton
26 may 2009 | 12:24 PM
Eso de que es hereditario es más falso que un billete de tres euros.
Mi señora madre se mueve entre insectos, arácnidos y toda clase de bichos de jardín como Tarzán entre chimpancés, y yo nunca los he soportado tampoco. De niño me daban miedo, luego fui superándolo, pero el asco nunca ha desaparecido del todo. Y si ya hablamos de bichos de tamaño más grande digamos tarántulas y cosas así... Uff he notado un escalofrío solo de escribirlo.
Menos mal que Elma es como Buffalo Bill con los bisontes, allí donde ella esté no deja bicho viviente (en sentido literal)
Muy de acuerdo con lo de la globalización entomológica, que últimamente Barcelona se ha visto atacada por hordas de cucarachas asiáticas que se saben procedentes de barcos chinos que la verdad, son doblemente asquerosas. Como si no tuviéramos bastante con las autóctonas...
theo
26 may 2009 | 03:42 PM
Tampoco creo que las fobias sean hereditarias. Al menos, no en el sentido genético, pero quizá sí en el cultural: si te crías en un ambiente que teme y odia a los gaznápiros, es fácil que acaben aterrorizándote también...
No hay profesión que me haya paracido nunca tan estúpida como la de entomólogo, pues a los insectos no se les estudia, se les pisa! XD
Saludos!
mayye
26 may 2009 | 05:18 PM
Ros-Riz, guapa: si es lo que te digo siempre, sacas cada cosa del closet de tus lectores que madre mía.
Una vez leí un artículo en uno de esos cursos para ser mejor docente (que no sé para los sigo pagando y haciendo, si conseguir trabajo en mi área es más difícil que erradicar insectos y entomólogos que los defienden...) en el que postulaban que las fobias son resultado de conflictos no resueltos con los padres... Y bueh, hay cada necio con licencia de investigador...
¡ODIO A LAS ARAÑAS! Las odio al punto de desmayarme una vez en clases cuando un bicharraco, (descendiente directo de Ungoliant, por el tamaño) me cayó encima...
Las cucarachas son asquerosas y resistentes las malditas como nadie...
Cariños, café con leche más tarde?
rosa-rizalas
26 may 2009 | 06:25 PM
Janton:
Debe ser que a cada fóbico el destino se encarga de juntarlo con quien no comparte su fobia. Tu tienes a Elma, yo tengo a Ferdi, me espanzurra las arañas sin mucha convicción porqué él no entiende mi terror, pero lo hace, que a mi lo de las manchas en la pared me la trae al pairo.
La guerra quimica desatada en mi cuarto de la caldera depende enteramente de mi, al menos que solo uno de nosotros caiga intoxicado.
Saludos y que la fuerza te acompañe o al menos el cucal.
jotatrujillo
26 may 2009 | 07:06 PM
De acuerdo con lo de que las fobias no son hereditarias. Mi padre no soportaba las tormentas. Hasta el extremo de encerrase en un armario, palidecer, no hablar con nadie y temblar. Y sin embargo a mí me gustan. Las disfruto como lo que son: un gran espectáculo de luz y sonido.
Por estos lares no conocemos esa variedad voladora de las cucarachas y a decir verdad de las autóctonas apenas vemos muchas.
Pero de lo que si estamos bien servidos es de mosquitos y esos si que son insoportables.
Lleva razón Theo, los insectos solo para pisarlos.
Un abrazo.
rosa-rizalas
26 may 2009 | 07:18 PM
Theo:
Creo que hay menos parte de genética y mucha de cultural.
Pero considerando la fobia que tiene a las plumas una amiga mia, habiendose criado entre pollos y gallinas, nada acaba cuadrándome, a no ser que algún pollo desalmado intentase propasarse con ella en su niñez, y su subsconcsciente lo haya olvidado.
Y que no conste en acta pero estoy completamente de acuerdo contigo respecto al final que deberían sufrir los insectos, una suela sobre todos ellos.
Polly
26 may 2009 | 08:55 PM
jajajj te descubri.... la culpa la tiene Mayye!!!! Las fobias , son algo que tenemos reprimido, algo segun dicen no pudimos solucionar. Yo me cure de mi fobia a las arañas, tuve que hacerlo medio forzada, pero me ayudo una amigo que cria arañas y otros artropodos, y hasta hace poco tenia una de mascota. Ahora no entiendo lo de las cucasrachas... pobres ellas, que sobreviven a todo, a bombas nucleares, a la escoba de mi abuela, al insecticida de mi mamá.... son tan ...hasta me inspiran cariño....
beshotes niñaaaaaa
rosa-rizalas
26 may 2009 | 09:15 PM
Maye:
Espero que jamás de los jamases uno de estos bichos salga de mi closet (tube que buscar que esta eso en internet, nunca te acostarás...) XD
No es que desease a nadie que leyese este post escalofríos, surgió a raíz de volverme a encontrar como siempre cuando vuelve el buen tiempo y Ferdi se deja la puerta abierta del cuarto de la caldera, algo así como 8 cucarachas en mi lavadero. Todas juntitas esperando a sus congéneres para la invasión, pero no contaban conmigo ni con mi bote de cucal.
Por cierto, después de que leer tu terrible anécdota con semejante espécimen me ha dado por pensar ¿Por qué siempre acuden los bichos precisamente a los fóbicos? Si temes a las arañas te acudirán a ti, si temes a los pájaros seguro que acaba posándose uno en tu cabeza. Alguna universidad, la de wichita por ejemplo, podía hacer un estudio sobre ese comportamiento.
Esta noche café con leche seguro.
rosa-rizalas
26 may 2009 | 09:24 PM
Jota:
Algo tenemos en común, las tormentas me apasionan he llegado a quedarme despierta solamente para verlas.
Dichoso tú que no ves ni padeces a las cucas. Los mosquitos son otro cantar, aquí últimamente, desde que volvemos a tener una laguna donde hace años ya existía y que con el tiempo se había ganado al agua para tierra de cultivo, hora nuestros mosquitos son trompeteros, no pican, te taladran y son insufribles. Sé que en zona de playa de vez en cuando fumigan, no sé si por aquí eso sería factible.
¿Puedo salvar a las mariposas de la suela?
Un beso
rosa-rizalas
26 may 2009 | 09:38 PM
Polly:
Bienvenida a esta tu casa, y la culpa de que la tenga tambien es de ella, XD.
¿No puedo entender como una mujer hecha y derecha como tú, que ha superado la fobia a las arañas, le inspiren cariño semejantes bichos?
Si tengo que superar mi fobia tocando una tarántula creo que me quedo con ella.
Besicos
Polly
26 may 2009 | 10:23 PM
Culpa de la profesion de una... y de cursar un año entero invertebrados... que uno le toma cariño a ese submundo q compone mas del 70 % de especies de nuestro planeta.....
rosa-rizalas
27 may 2009 | 11:50 AM
Polly:
Claro¡¡¡¡¡ ahora lo entendí. Solamente tú y otra amiga, bióloga, sois capaces de admirar a semejantes bichos.
Que sí, que son demasiados para pasarles la suela por encima a todos, pero ¿pasaría alguna catástrofe ecológica si desaparecieran las cucarachas?
Un besote