Una tiene derecho a deprimirse y al pataleo ¿no? Eso es lo que pienso yo.

O seis... esa dos palabras fueron las primeras de mi primer página en este diario... ¡que positivismo el mío!

Hoy mismo nos han dicho que mis ovarios perderían cualquier concurso de estimulación, unos pocos ovocitos y delgaduchos.

Al final, y aunque no quiera reconocerlo, unos ovarios de 38 años no deben trabajar igual que unos de 30, por mucho que una no los aparente, es lo que hay. Una no se ve demasiadas patas de gallo en los ojos, ni arrugas en la comisura de los labios, pero tu hígado tiene los años que tienes tu, además de los litros de cerveza que le has obligado a filtrar en todos estos años. Imagino que a los ovarios les pasará más de lo mismo.

El jueves aspiraran lo poco que hay y los intentarán fecundar, así que hasta la semana que viene no sabremos nada. Pero nos dan pocas esperanzas, aunque esto mismo es lo último que se debe perder, los médicos no están acostumbrados a trabajar con ella, lo hacen con historias clínicas parecidas, estadísticas y números. Yo que soy pragmática de crianza lo agradezco, no pierdo la esperanza,  pero me gusta manejar toda la información, por más negativa que pueda ser.

Por cierto... ¿alguien me podría decir porqué una veces te sacan sangre sin problemas y otras te preparan un hematoma que podría pasar por malos tratos?